Un lugar que nos enamoró desde el primer momento
Hay proyectos que nacen después de años de planificación. Y otros que aparecen cuando menos lo esperas.
La historia de La Serrería comenzó un día cualquiera en Belmonte. Lorenzo, uno de los impulsores del proyecto, pasaba por la zona cuando vio el cartel de «Se vende» en el antiguo solar donde durante años había funcionado la serrería del pueblo.
Lo que encontró al acercarse fue mucho más que un terreno.
Era un espacio amplio, abierto, lleno de historia y con unas vistas privilegiadas al Castillo de Belmonte. Un lugar que transmitía una sensación difícil de explicar: tranquilidad, silencio y la impresión de que allí podía construirse algo realmente especial.
Aquella primera visita fue suficiente para imaginar un proyecto diferente.
La idea de crear un alojamiento con historia
Desde el principio, tuvimos claro que aquel espacio merecía compartirse.
La ubicación era excepcional: en pleno centro histórico de Belmonte, a pocos pasos del castillo, la colegiata, los molinos y las principales plazas del pueblo. Un lugar donde los visitantes pueden olvidarse del coche y descubrir cada rincón caminando.
Pero lo que realmente nos convenció fue la atmósfera del lugar.
La amplitud del espacio, las vistas abiertas al castillo, el cielo infinito de La Mancha y la tranquilidad que se respiraba allí nos hicieron pensar que podía convertirse en un refugio para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado del día a día.
Así nació la idea de La Serrería.
No como un alojamiento más, sino como un espacio donde parar, respirar y reconectar con lo que realmente importa.
Recuperar la esencia de una antigua serrería
Antes de convertirse en el complejo que es hoy, este lugar fue durante décadas una serrería dedicada al trabajo de la madera.
Cuando comenzamos el proyecto, gran parte de las instalaciones se encontraban muy deterioradas. Había estructuras abandonadas, zonas en ruinas y mucho trabajo por delante.
Sin embargo, desde el primer momento supimos que no queríamos borrar su historia.
Nuestro objetivo era devolverle la vida conservando todo aquello que hacía único al lugar.
Por eso, durante la rehabilitación, recuperamos e integramos numerosos elementos originales que todavía hoy forman parte de La Serrería.
Elementos históricos que siguen presentes

Uno de los aspectos que más nos ilusionaba era mantener la identidad auténtica del espacio.
Entre los elementos conservados destacan:
- La sierra original de la antigua fábrica.
- Los arcos de piedra que comunicaban distintos espacios del complejo.
- Un tramo de la muralla histórica integrado dentro de la propiedad.
- Las paredes originales del cerramiento.
- Maderas recuperadas de las antiguas naves, reutilizadas en elementos decorativos y constructivos.
Cada rincón conserva parte de la historia del lugar.
Y precisamente esa combinación entre pasado y presente es lo que hace que La Serrería sea diferente.
El origen del nombre La Serrería
Muchas personas nos preguntan de dónde viene el nombre.
La respuesta es sencilla.
Aquí estuvo durante años la serrería de Belmonte.
Cuando llegó el momento de bautizar el proyecto, no quisimos inventar un nombre sin significado. Preferimos conservar el vínculo con la historia del lugar y rendir homenaje a una parte importante de la memoria del pueblo.
Por eso decidimos mantener el nombre de La Serrería.
Una forma de recordar el pasado mientras construíamos un nuevo futuro para este espacio.
Un proyecto familiar
Detrás de La Serrería hay algo más que un negocio turístico.
Hay una familia.
El proyecto nació gracias al esfuerzo conjunto de Lorenzo, Silvia, Isabel y Eusebio, que apostaron desde el principio por convertir aquel antiguo espacio industrial en un alojamiento con personalidad propia.
Hoy seguimos gestionándolo con la misma filosofía con la que empezó todo: cercanía, atención al detalle y un trato humano que haga que cada huésped se sienta como en casa.
Porque creemos que la hospitalidad no se mide solo por las instalaciones, sino por cómo haces sentir a las personas.
Mucho más que un lugar para dormir

Cuando alguien llega por primera vez a La Serrería suele decir lo mismo: que el lugar impresiona más en persona.
Las vistas al Castillo de Belmonte, el silencio, la amplitud del complejo y la integración de elementos históricos crean una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares.
Nuestro objetivo siempre ha sido que quienes nos visitan se lleven algo más que una estancia.
Que recuerden la paz.
Que recuerden el silencio.
Que recuerden la sensación de haber encontrado un lugar donde el tiempo parece detenerse.
Y que, cuando piensen en Belmonte, recuerden también la historia que sigue viva entre los muros de La Serrería.
¿Te gustaría descubrirlo en persona?
Te esperamos en La Serrería, un alojamiento con historia en el corazón de Belmonte, donde la tranquilidad, la autenticidad y el encanto medieval se encuentran en cada rincón.
Consulta disponibilidad y reserva tu próxima escapada.

